COMO LLEVARNOS BIEN CON LOS DEMASJueves, 1 de noviembre del 2007COMO TRATAR A LOS DEMAS Vivimos en un mundo donde cada vez mas necesitamos relacionarnos con los demás. Todas nuestras actividades necesitan del concurso de otras personas, que de una u otra forma nos ayuden a alcanzar nuestros objetivos. No podemos triunfar sin contar con el apoyo de los demás. Muchas veces nuestros fracasos se deben a que no contamos con el apoyo de otras personas. Mas bien, casi siempre fracasamos porque otras personas actúan en contra de nuestros propósitos. Por que? Sencillamente porque, por algún motivo, no logramos ganarnos la simpatía o la buena voluntad de los demás. Es muy cierto que a diario nos toca tratar con personas difíciles, de mal genio y trato hostil, las cuales resultan, muchas veces inmanejables. Pues bien, incluso con estas personas debemos aprender a como tratarlas y lograr de ellas su colaboración, en vez de convertirlas en nuestras enemigas. En nuestro mundo desarrollado contamos con la tecnología necesaria para cambiar hasta el cauce de un río rebelde. Este admirable desarrollo de la ciencia también se ha dado en lo que respecta al conocimiento de la mente humana y es por ello que la psicología también ha desarrollado métodos eficaces que nos pueden ayudar a lograr unas satisfactorias relaciones humanas con toda clase de personas. Durante muchos años el como tratar a la gente ha sido un tema apasionante en el cual han opinado los mas destacados pensadores, orientadores y psicólogos sociales. Todos han querido encontrar algo así como la receta mágica para lograr un trato efectivo con los demás. Sin embargo dicha receta mágica no ha aparecido por ninguna parte, y esto se debe a que sencillamente no existe tal receta mágica para lograr llevarnos bien con los demás. No es posible determinar una serie de reglas fijas sobre como tratar a los demás y las cuales puedan ser aplicables directamente a todas las personas. La razón por la cual no puedan existir reglas fijas o mágicas para tratar por igual a los demás es muy concreta; la naturaleza humana no lo permite. Las personas somos seres sociales que constantemente estamos interactuando con gran variedad de personas, lo cual nos lleva a un proceso de adaptación social muy activo que nos obliga a estar cambiando nuestras actitudes personales ante el comportamiento de los demás, en un esfuerzo por entenderlos y lograr una convivencia razonable. Ahora bien, si aceptamos esta idea de que no existen reglas fijas para tratar a las demás personas, entonces que podemos hacer para mejorar nuestras relaciones interpersonales? Podemos hacer mucho mas de lo que pensamos. De hecho las librerías están llenas de libros que de una u otra forma tratan de enseñarnos como llevarnos bien con los demás. Sin embargo, muchos de estos libros nos hablas de como deberían ser las relaciones humanas, mas en un plano idealista que realista. Todos quisiéramos que nuestras relaciones con los demás fueran agradables y estaríamos dispuestos a aprendernos unas cuantas reglas a manera de trucos y aplicarlas automáticamente en nuestro trato con las demás personas. Solamente podremos aprender a llevarnos bien con los demás, en la medida en que también aprendamos a comprender algunos principios básicos de la naturaleza humana. Cuando comprendamos el porque la gente se comporta de la manera como lo hace. No necesitamos ser psicólogos para lograr entender los motivos que impulsan a la conducta humana. Todos podemos lograrlo, si partimos de nosotros mismos. Hagámonos un autoanalisis acerca del porque de nuestro propio comportamiento. Miremos cuales son las cosas que mas nos desagradan o molestan y tratemos de descubrir porque dichas cosas nos desagradan. También miremos cuales son las cosas que mas nos gustan y nos causan felicidad, tratando también de descubrir porque nos agradan. Si se puede aprender a tratar bien a los demás. No se trata simplemente de llevarle la corriente a las personas para que no se molesten con nosotros. !No de ninguna manera!..Todos somos diferentes y por ello no siempre vamos a pensar igual y a estar todos de acuerdo siempre. Pero si cada uno de nosotros logramos comprender que es lo que generalmente gusta o disgusta al ser humano, podremos entonces actuar de acuerdo con dichos principios, adaptándonos a cada situación en particular. En resumen, si usted desea tratar bien a los demás y lograr que también lo traten bien y que además, también le colaboren, entonces: Nunca olvide lo siguiente: !NUNCA DIGA O HAGA NADA QUE PUEDA HERIR EL ORGULLO PERSONAL DE LOS DEMAS.!! EL EXITO Y LA FELICIDAD DEPENDEN DEL TRATO CON OTRAS PERSONAS Hasta el momento no se ha conocido a una persona que haya alcanzado el éxito y la felicidad sin la ayuda de otras personas. Siempre y de alguna manera nuestro éxito y felicidad se encuentran estrechamente relacionados con la participación de otras personas, sin importar el campo en que nos movamos. Es así como un gran empresario deberá su éxito y parte de su felicidad, a la manera como sus empleados desarrollen sus labores dentro de la empresa. Aunque no parezca, su éxito o fracaso dependerá del tipo de relaciones que sostenga con sus empleados. Igualmente sucede en el hogar. De nada sirve que todas las necesidades materiales sean suplidas, si en las relaciones de pareja o entre padres e hijos no se tiene un clima agradable y por el contrario a menudo se presentan discusiones y conflictos innecesarios. Estas situaciones generan sentimientos negativos y de vacío espiritual que poco a poco van acabando con la estabilidad del hogar. Los seres humanos necesitamos sentirnos queridos, respetados y admirados por nuestros seres queridos y en general por la mayoría de nuestros semejantes. Si no logramos lo anterior nos convertiremos en seres incompletos e incapaces de transmitir afecto y seguridad a los demás. En nuestras relaciones sociales podemos encontrar las causas primarias de nuestro fracaso o también de nuestro camino hacia el éxito personal y profesional. Sin embargo, podemos ser una persona de éxito profesional, pero a la vez una persona infeliz en el campo personal. Y es que para ser feliz no basta con tener éxito profesional y tener una situación económica envidiable. Todo ello ayuda, pero no lo es todo. Es mas, en muchas ocasiones suele convertirse en un verdadero obstáculo para alcanzar la felicidad, debido al mal manejo que pueda dársele a nuestros recursos económicos. Son muy comunes los casos de personas que teniéndolo todo no logran ser felices. Llevan una vida en lo personal vacía y se sienten solos en medio de tanta gente. Durante su vida no han sabido ganarse el afecto, respeto y admiración de sus seres queridos y mucho menos el de otras personas. Viven en un mundo artificial donde el afecto lo han comprado con su dinero. El respeto lo han impuesto a la fuerza por su autoridad, y es por ello que en sus momentos de intima reflexión se dan cuenta que están realmente solos en la vida y se preguntan como es posible que aquellas otras personas mas sencillas y a las cuales el domina puedan ser mas felices que el. No se explican como logran dichas personas conseguir amistades verdaderas y disfrutar de la compañía de personas agradables, sin tener que comprarlas u obligarlas. En ese momento de agobiante vacío espiritual es que comprenden que la gran falla estuvo en no saberse llevar bien con los demás. Tuvieron en sus manos la gran oportunidad de desarrollar unas buenas relaciones humanas y no la aprovecharon por su afán desmedido de tener poder sobre las demás personas. Es mejor tener siempre una mente abierta hacia el progreso, pero no solo material, sino también personal. El dinero es sumamente necesario para cubrir todas nuestras necesidades materiales y mucho mejor si con el podemos darle la mano a mucha gente que lo necesita. Es en este momento en que podemos decir que valió la pena haber luchado por haberlo conseguido. Seguramente, usted alguna vez habrá realizado algún favor económico a alguien. Recuerda la inexplicable sensación de bienestar que sintió por el solo hecho de haber podido ayudar a esa persona? Dígame sinceramente ?en que momento de su vida usted ha experimentado algo así? Desafortunadamente la crisis de valores sociales que vivimos ha llevado a muchas personas a creer que la posesión del dinero por si solo les traerá el éxito y la felicidad. Peor aun: muchas personas muchas personas utilizan el dinero como una herramienta de poder y humillación contra los demás, convirtiéndolos en seres despreciados hasta por su propia familia. Pudiendo ser personas admiradas y amadas por su generosidad, terminaron convirtiéndose en seres aislados por su egoísmo. Nunca seremos felices sin el reconocimiento de los demás. Esto debemos grabarlo en nuestra mente. El aprecio, el respeto y la admiración no se compran, por el contrario, es necesario ganárselo en nuestro trato diario con los demás sin tratar de imponerlo y siendo generosos si la vida nos ha premiado con la oportunidad de serlo. Recuerde, todo lo que necesitamos para tener éxito y felicidad en la vida, lo podemos encontrar en nuestro trato con los demás. Procuremos por mantener unas relaciones interpersonales apacibles con los demás y evitemos enredarnos en conflictos innecesarios. PORQUE FRACASA LA GENTE EN LA VIDA Todos somos diferentes y desde luego nuestra manera de ver la vida refleja dicha diferencia. Es así como el significado del éxito suele ser diferente para varias personas. Para algunos el éxito consiste en alcanzar una posición económica elevada. Para otros, el éxito esta representado en la obtención del prestigio personal y profesional. Y así sucesivamente, el éxito no siempre significa lo mismo para todas las personas. Para usted ?en que consiste el éxito? Sea cual fuere su respuesta, lo mas seguro es que para usted el éxito es una meta en la cual todos estamos empeñados. El miedo al fracaso. Pareciera ser que una de las motivaciones internas mas fuertes que nos impulsan a buscar el éxito, a como de lugar, no es el mismo éxito en si, sino mas bien, que lo que nos lleva a buscarlo es el miedo al fracaso . No existe temor mas fuerte, excepto el de la muerte, que el del fracaso. De hecho desde niños nuestros padres nos inculcan las ideas del triunfo de todas las formas posibles. En nuestras familias generalmente nos recuerdan que no debemos ser como el pariente fulanito de tal, quien es el ejemplo vivo del fracaso de la familia. Es como si el fracaso fuera una enfermedad vergonzosa y es por ello que lo mejor es alejarse lo mas que se pueda del enfermo para no contagiarse. Tener dinero no es malo. Al contrario es muy necesario, no solamente para suplir nuestras propias necesidades sino también para poder tener la satisfacción de poder ayudar a otras personas que no lo tienen. Sin embargo el dinero también puede convertirse en un obstáculo para el normal desarrollo de nuestra personalidad cuando se convierte en una obsesión y en el eje de todas nuestras aspiraciones. Existen personas a quienes el dinero las enferma mentalmente, llegando incluso a extremos tan ridículos como el de apartarse de sus amistades de siempre para querer formar parte de nuevos círculos sociales, según ellos, de mas cache social. Y terminan siendo motivos de burlas porque sencillamente desentonan en un medio al cual naturalmente no pertenecen. Que el dinero nos ayude a crecer personalmente, para bien nuestro y el de todas las personas que nos rodean. Que el dinero nos permita vivir sin preocupaciones materiales, para así de esta forma poder tener nuestra mente abierta al optimismo y a la alegría personal. Si, porque una persona amargada, es poco lo que nos puede ofrecer, solamente su amargura. Procuremos llevar una vida armoniosa, en la medida en que nuestras relaciones con los demás transcurran en un ambiente de cordialidad, así también nuestro estado de animo permanecerá en condiciones agradables. Nuestro comportamiento ejerce una fuerte influencia sobre la conducta de los demás. Si nuestra actitud hacia los demás es hostil, lo mas seguro es que los demás también reacciones de la misma manera hacia nosotros. Lo ideal seria que todo el mundo se comportara de una manera agradablemente respetuosa con los demás, pero no siempre sucede así. Muchas veces algunas personas nos tratan mal sin razón aparente alguna. No entendemos porque dichas personas tienen ese comportamiento hacia nosotros si no hemos dado motivo para ello. La explicación a muchos de estos comportamientos inadecuados puede estar en que muchas veces nos encontramos con personas que no saben manejar sus emociones y que teniendo algunos problemas personales terminan descargándose en los demás. Es aquí cuando nosotros debemos saber manejar este tipo de situaciones para no dejarnos arrastrar también por el mal genio de los demás. Debemos aprender a reaccionar ante el mal trato de los demás, para evitar cometer los mismos errores. Si nosotros nos dejamos contagiar de la mala educación de otras personas, no solamente le estaremos dando el gusto a dichas personas, sino que también estaremos corriendo el grave riesgo de contagiar con nuestro mal comportamiento a otras personas inocentes de nuestro error. Casi siempre las personas que se consideran que han fracasado en la vida, lo han hecho por su incapacidad para llevarse bien con los demás. Muchas han perdido un empleo, no porque no sean capaces de desempeñar, sino por conflictos personales que han tenido con algún cliente, con los compañeros de trabajo, e incluso con sus jefes. Y así en muchos otros campos de la vida la gente fracasa, casi siempre, por no saberse llevar bien con los demás. Y no me refiero a que uno tenga que dejarse atropellar por los demás para mantener a todo el mundo contento; no de ninguna manera. La clave esta en saber reaccionar sin tampoco atropellar a los demás. PROBLEMAS DE PERSONALIDAD O PROBLEMAS DE RELACIONES HUMANAS? Es común escuchar decir a muchas personas que cuando alguien no se lleva bien con los demás es porque muy seguramente tiene algún problema de personalidad. Es decir que su mal comportamiento, no es voluntario, sino que es inconsciente, que no esta en sus manos corregirlo. No siempre es así. Aun mas, casi siempre dicho problema de personalidad no existe y mas bien todo se debe a problemas de relaciones humanas, que se pueden y deben corregirse si queremos mejorar nuestras relaciones interpersonales. La mayoría de los comportamientos son aprendidos. Todos los días estamos aprendiendo sin darnos cuenta. Y es así como muchas veces nuestra forma de reaccionar ante diversas situaciones refleja la manera como han sido nuestras relaciones interpersonales en los últimos días. Es por ello que podemos llegar a la feliz conclusión de que podemos cambiar, si nos lo proponemos. La conducta humana puede cambiar, para bien o para mal. De hecho, a diario recibimos mensajes por la radio, la prensa y la televisión por medio de los cuales se busca que cambiemos nuestras preferencias personales. Y a fe que muchas veces lo logran o de lo contrario la publicidad ya hubiera desaparecido como negocio. De la misma manera en que somos capaces de aprender a reaccionar inadecuadamente ante los demás, también podemos aprender a controlar nuestras reacciones. En la medida en que lo deseemos, podemos llegar a desarrollar hábitos de relaciones humanas que nos permitan alcanzar unas relaciones interpersonales adecuadas que nos permitan vivir en armonía con nuestros semejantes. La timidez es un factor que muchas veces nos impide relacionarnos adecuadamente con los demás. La persona tímida se aísla socialmente y casi siempre tiene dificultad para expresar sus sentimientos de afecto, amistad o admiración a los demás. La timidez no siempre debe mirarse como un problema serio de personalidad, ya que muchas veces puede corregirse con un pequeño entrenamiento de asertividad que le permitirá erradicar sus temores en el trato con la gente. Es indispensable, eso si, que la persona tome clara conciencia de su dificultad y que quiera firmemente superarla. Diariamente son muchas las oportunidades de trabajo y de negocios que se pierden por culpa de un mal manejo en la comunicación de nuestras ideas. Sucede muchas veces que nos abstenemos de dar opiniones, de solicitar favores, e incluso de reclamar justos derechos, por la sencilla razón de que nos causa temor hablarle a los demás. Pensamos de antemano de que nuestras ideas no van a ser bien recibidas o que carecen de la necesaria importancia como para ser tenidas en cuenta por los demás, así que preferimos mejor quedarnos callados para no hacer el ridículo. Es lamentable que lo anterior suceda y con tanta frecuencia, pero este comportamiento es causado por temores que nos han inculcado desde niños e incluso después de grandes. No nos atrevemos a hablar en publico por el temor al que dirán de los demás. Creemos que las demás personas son mas brillantes o listas, a quienes todo les resulta bien como si tuvieran algún truco mágico para llevarse bien con los demás. No existen tales trucos, simplemente son personas que se deciden a hablar y al hacerlo van perdiendo el miedo a hacer el ridículo y si alguna vez lo hacen, no forman una tragedia, sino por el contrario lo toman por el lado amable. El lado opuesto de la timidez son aquellas personas que creen que el mundo es un campo de batalla, donde cada persona es un obstáculo a vencer. Viven constantemente en una actitud agresiva y siempre actúan a la defensiva. A estas personas a veces las tildan de neurasténicas o cascarrabias. La mayoría de las personas evitan tratarlas y prefieren relegarlas en la vida social pues son consideradas personas difíciles de tratar. Tanto las personas tímidas como las agresivas, son dos malos ejemplos que no debemos seguir, si queremos mantener unas buenas relaciones con los demás. Antes de considerarlas como personas con problemas de personalidad, debemos mas bien tenerlas como personas con problemas de relaciones humanas. No tratemos de evitarlas, al contrario tratemos de ayudarlas a cambiar reaccionando ante ellas con confianza y serenidad. La vida esta llena de oportunidades, que podemos dejar escapar por nuestro miedo a relacionarnos con los demás. DESARROLLE SEGURIDAD EN EL TRATO CON LOS DEMAS. Si ya hemos aceptado que el éxito y la felicidad dependen en gran medida de nuestras relaciones con los demás, entonces lo mas sensato es que procuremos por mejorarlas cada día mas. Tengamos siempre presente que podemos cambiar para mejorar y que en parte nuestro destino esta en nuestras propias manos. Es hora de que nos decidamos a hacer algo por nosotros mismos y por los demás y la mejor manera de empezar es mejorando nuestras relaciones con los demás. Tenemos que empezar por despojarnos de ese sentimiento de victima social y dejar de ver en las demás personas a presuntos enemigos o competidores que están al asecho nuestro para hacernos daño siempre. Debemos perderle el miedo a los demás y pensar que las otras personas también pueden actuar de buena fe con respecto a nosotros. En lo posible debemos tratar de relacionarnos con el numero mayor de personas que estén a nuestro alcance diariamente. Busquemos conversación con otras personas en la calle, el trabajo o el bus. Pues solo de esta manera iremos perdiendo el miedo a relacionarnos con los demás. Hoy mas que nunca necesitamos relacionarnos con los demás. No podemos aislarnos del mundo. La capacidad de relacionarnos bien con los demás es fundamental para nuestro bienestar social y mas aun personal. Se ha demostrado que las personas sociables están menos propensas a sufrir de estrés, mientras que aquellas cuyas relaciones sociales son deficientes, son las que mas comúnmente se quejan de estrés, de desilusion y vacío existencial. Generalmente las personas que se suicidan o intentan hacerlo, son personas cuyas relaciones interpersonales se encontraban en el punto mas bajo, lo que les permitía encontrarle salida a sus agobiantes problemas. Usted, como cualquier otra persona que así lo desee, puede desarrollar seguridad en su trato con los demás. El primer paso hacia dicho objetivo es autoconvencerse de que las demás personas también pueden ser gente noble como usted, y que también dichas personas andan en lo mismo que usted, procurando mejorar sus relaciones interpersonales. No tratemos con desconfianza a los demás, para que de esta manera, también los demás nos brinden un tratamiento que genere confianza en nosotros. El optimismo en las relaciones interpersonales es como un bálsamo que nos ayuda a suavizar la dureza de la realidad diaria haciéndonos mas llevaderos nuestros problemas cotidianos. Es mas fácil hallarle la solución a nuestras situaciones dificiles si nos comportamos de una manera optimista en lugar de amargarnos mas la vida, haciendo los problemas mas difíciles de superar. No nos detengamos en lamentaciones ante un hecho que ya sucedió, ni tampoco nos descarguemos culpando de todo lo sucedido a los demás. Pensemos mas bien que es lo que tenemos que hacer para salir de la situación. Eso si, también debemos analizar serenamente lo sucedido para tomar las medidas necesarias para que no se vuelva a presentar dicha situación desagradable. Nada ganamos con ensañarnos con los demás cuando demostramos que otra persona ha incurrido en un error. Si realmente queremos ayudar a esa persona, para que no vuelva a cometer el mismo error, lo mas prudente será no juzgarla a ella directamente, sino que debemos centrarnos en el hecho mismo. Por ejemplo, si queremos llamarle la atención a una persona por haber arrojado basura en un lugar prohibido, no debemos decirle que ella es una persona desordenada y sucia. Mas bien se le debe decir que el lugar se vera muy desagradable con esa basura ahí tirada. La clave esta en no herir el orgullo personal de quien comete un error, ya que de esta manera solo lograríamos que se ponga a la defensiva y reaccione de una manera agresiva. Cuando en nuestro trato con los demás terminamos atacando el orgullo personal ajeno, nos vemos irremediablemente inmersos en un conflicto que sin lugar a dudas va a dejar resentimientos, a menos de que seamos capaces de reaccionar a tiempo y aclarar las cosas, dejando en claro que nuestra intención no fue ofender a la persona en si misma, sino que nuestro reproche estaba dirigido hacia el comportamiento o el acto en si, sin importar quien lo haya cometido. Esto sin duda aplacara los ánimos, porque la otra persona no se sentirá tocada en su amor propio y podrá aceptar mas fácilmente las criticas de los demás. Todos debemos aprender a comportarnos respetuosamente, tratando de no herir a los demás. RELACIONES HUMANAS EFECTIVAS Es innegable que los avances tecnológicos han marcado una fuerte influencia en los hábitos de vida social de las personas. Vemos por ejemplo, como la televisión le ha quitado gran parte de la clientela a los cines, y aun mas, como se ha convertido en acompañante preferido por muchas personas, quienes prefieren quedarse en la intimidad de su hogar, toda una tarde viendo televisión, que salir a compartir con otras personas. La televisión ha penetrado tanto en nuestras vidas, que ya no nos imaginamos como puede ser el mundo sin ella. Sin embargo, al margen de toda la diversión que la televisión puede brindarnos, nunca podrá ser el reemplazo ideal de nuestras relaciones con los demás. No se trata de decir que renunciemos a la televisión, pues ella ya forma parte importante de nuestra vida moderna. Se trata es de impedir que nos volvamos tan adictos a ella, y que dicha actitud nos lleve a descuidar nuestra normal vida social. A diario nos vemos enfrentados a la influencia que sobre nosotros ejercen múltiples factores que nos llevan a asumir actitudes individualistas que atentan contra nuestra capacidad de relacionarnos bien con los demás. Tenemos que prepararnos para poder adaptarnos a esta realidad cambiante sin por ello perder la necesaria convivencia social. Dicho de otra forma, debemos tratar de recuperar muchos de los valores sociales perdidos, tales como la amistad, la tertulia, la solidaridad y el don de gentes. Es irónico ver como hemos avanzado tanto en el mundo de la ciencia, la educación y la tecnología; pero en cambio pareciera ser que cada vez retrocediéramos mas en nuestra capacidad de llevarnos bien con los demás. Cada vez nos conocemos menos y lo que es peor, da la sensación de que no nos importa tal situación. Sin embargo, tarde que temprano todos tendremos que tomar conciencia, que de nada nos sirven todos los adelantos, si estos no son puestos al servicio de los demás. Se hace urgente que todos empecemos desde ya una gran cruzada para restablecer la importancia de las buenas relaciones humanas. Seria muy extraordinario que desde las escuelas y colegios, nuestros educadores implementaran una nueva cátedra de RELACIONES HUMANAS y que en ella se les enseñara a nuestros niños y jóvenes, que solo sobre la base de unas buenas relaciones interpersonales es como se puede llegar al éxito y la felicidad personal. Que no solamente se necesita ser el mejor estudiante del curso, sino que también se requiere ser una persona con don de gentes. Igualmente los padres de familia también deberían detenerse a analizar que no basta con proveer el sustento material de la familia, sino que también se requiere del sustento espiritual y que este solamente se puede lograr mediante unas buenas relaciones de pareja y de padres e hijos. En la medida en que todos aprendamos a llevarnos bien con los demás, tendremos asegurado en gran parte, el éxito y la felicidad personal sea cual fuere nuestra actividad. Por el contrario, así logremos ser los profesionales mas brillantes en nuestro oficio, pero si carecemos de buenas relaciones con los demás, seremos a la larga un completo fracaso en lo personal y nunca podremos alcanzar la felicidad plena. Todos podemos ser millonarios de relaciones humanas y lo que es mas importante, que dicha riqueza espiritual no se agota al compartirla con los demás. Al contrario, es la única riqueza o capital que se aumenta cuando se reparte a los demás. Nunca olvidemos que si queremos tener éxito, deberemos contar con la ayuda o la buena voluntad de los demás. Querámoslo o no, en cierta forma dependemos de los demás. Solos nunca podremos alcanzar nuestras metas. De igual modo, nosotros también formamos parte del éxito y la felicidad de los demás y debemos estar dispuestos a colaborarles en su propio empeño de alcanzar el éxito. No debemos ser un obstáculo para los demás y de esa manera nos ganaremos su
Publicado por ALIRIO HERNANDEZ CAMARGO
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Que DIOS te llene de bendiciones y un fuerte abrazo.